
Odio tu ausencia, tanto, que deseo acabar para siempre con ella. Exterminar el dolor de no verte en los instantes en que mi boca clama un beso, o cuando mis brazos se extienden a la nada. Odio tener que dibujarte en las paredes de mi nostalgia y abrazar tu sombra inerte. Odio esa estúpida lágrima que corre hoy por mi mejilla y que llegará a mis labios con su sabor salado, borrando la miel que ahí guardo para cuando me beses.Odio tanto odio que se acumula en mi interior cuando no estás y que explota con personas ajenas a ti y a mí, personas inocentes que se beben ese odio sin querer ni merecerlo. Odio la vagancia de mis sueños que cansados de anhelarte se dormitan en mi lecho y maldigo mil veces que no estés, maldigo la falta que me haces y la necesidad inmensa de amarte.Y es que odiar así me hace odiarme, por no poder soportar las horas de espera, por la impaciencia de mirar cada segundo hacia la ventana y odiar ese silencio que penetra como daga en mi entrañas. Odio que no vengas amor, odio el frío cruel que se me cala hasta los huesos cuando tu calor se marcha y es que adicto a tu fuego me lleno de odio y empiezo a temblar por la falta de una dosis de ti, de tus besos…
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