lunes, 5 de diciembre de 2011

Me siento a tu vera. Lo siento que duela, lo siento de veras. Me he dado cuenta de que te he perdido, que ya no cuentas conmigo. Hoy daría lo que fuera por tenerte a mi lado, por seguirte siempre si tu quisieras. Siento que nada más me importa, que me importas más que nada.
Entonces las palabras brotaron de mi boca, como si no fuera yo la que hablara. Tus ojos se llenaron de lágrimas y entonces me detuve a pensar. Pero el daño estaba hecho. Saliste corriendo y te camuflaste entre las sombras de una tarde gris de diciembre.
Entonces me quedé allí sola, plantada en medio de la acera, sin saber que hacer. Deambulo sin rumbo por las húmedas y frías calles.
Llegué a casa. me quité la ropa mojada, y hundí la cabeza en mi almohada. Entonces pensé ''el ya no está''. Y entonces tampoco querrías estar tú. Desparecer. Paf. Sin molestar a nadie, sin dar explicaciones.
No sabes lo duro que es decirte adiós. Por favor, perdóname.
Quizás todo esto sea cosa del destino. Pero estamos hechos el uno para el otro. Y se que al final del camino, estarás tú con una sonrisa y un perdón.

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